viernes, 31 de julio de 2009

Ella.

Dueña de los sueños más profanos
Depravados se ocultan en mi seno los hombres más dolidos
Cual niño arrepentido derramaba lágrimas aquel joven
Desnudo en su alma magullada
Mientras balbuceaba estas palabras tristes:
“- Oh musa mi desprecio no es oculto ante tu carne que envenena mi mente,
me creí libre al verte y preso al amarte, no espero otra cosa más tonta que alejarme de tus ojos que hipnotizan, cura mi dolor con tu placer, cual droga desconocida me aleja por momentos de mi ser tedioso y olvidado por las penas de mi vida, no es más patético aquel que ignora tus encantos, que el otro que cae vencido en tus brazos, cúbreme de caricias andrajosas mientras el sueño me alcanza, desesperado olvido quien soy y si alguna vez te quise.”
Así cae el joven en sueños desconocidos mientras una sonrisa se desdibuja en sus labios
lo observo cual madre que vela el sueño de su niño,
el deseo me lleva por el océano de sensaciones olvidadas mañana sólo será mañana
hasta que la muerte me alcance sin aviso,
el placer que entrego no es otro más miserable que aquel ser reprimido de dolor,
superficial me alejo y me voy en trazos lúgubres la noche me envuelve
dejando un poco de mí en aquellas manos jóvenes
mi piel lleva marcas pero más las lleva mi alma que transita sola por el camino a la muerte indecisa.

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