“ Bella más allá de tus encantos
Guardas en tu sonrisa esperanza
Y tus gestos suaves me invitan a compartir
Presencia que disfruto sin vergüenza
¿A que se debe esa tristeza oculta en tu mirada?
Que el dolor de un ángel conmueve
Y no puede ser ignorado
Desdichado aquel ser que a tu lado no quiera tu felicidad
¿Es la vieja soledad que dispone tu dolor?
¿ O tal vez un desamor se refleja en tu mirada?
Con el atrevimiento de estas palabras
No temo decir que prefiero vivir para verte sonreír
Antes de partir solitario sin saber el por qué
De esa pena tuya
Que no te deja brillar.”
viernes, 31 de julio de 2009
Joven.
“ Érase un árbol frondoso
Y un joven a su sombra
Que guardaba en su memoria
Un deseo escondido
Y bajo este árbol hermoso
En sus pensamientos perdidos
Este joven aturdido por las penas de un amor
Cavilaba esimismado sobre sus desdichas presentes
Y mientras la brisa lo envolvía
Recordaba aquel cruel día
Donde a su amada conoció
Una sombra lo conmueve
Y ahí sin más de pie su amada
Que venía a calmar su dolor
Cantando como un ángel ella repetía:
Oh amado joven mío
¿Por qué la tristeza te atañe?
En este día hermoso
El amor es obra de este Dios todopoderoso
Que nos crea sin más
Ven a mis brazos querido
Y olvida tus penas mundanas
Que perdonar es muy sencillo
Y el dolor se irá cuando el olvido llegue mañana.”
Y un joven a su sombra
Que guardaba en su memoria
Un deseo escondido
Y bajo este árbol hermoso
En sus pensamientos perdidos
Este joven aturdido por las penas de un amor
Cavilaba esimismado sobre sus desdichas presentes
Y mientras la brisa lo envolvía
Recordaba aquel cruel día
Donde a su amada conoció
Una sombra lo conmueve
Y ahí sin más de pie su amada
Que venía a calmar su dolor
Cantando como un ángel ella repetía:
Oh amado joven mío
¿Por qué la tristeza te atañe?
En este día hermoso
El amor es obra de este Dios todopoderoso
Que nos crea sin más
Ven a mis brazos querido
Y olvida tus penas mundanas
Que perdonar es muy sencillo
Y el dolor se irá cuando el olvido llegue mañana.”
Obras.
Espera que la fruta madure
Pero no la dejes caer al suelo y descomponerse
Tómala cuando es dulce
Y se ofrece ante ti con todos sus encantos
Disfrútala y regocíjate
Hombre afortunado
Que en este día has probado
La más pura obra de Dios.
Pero no la dejes caer al suelo y descomponerse
Tómala cuando es dulce
Y se ofrece ante ti con todos sus encantos
Disfrútala y regocíjate
Hombre afortunado
Que en este día has probado
La más pura obra de Dios.
Ella.
Dueña de los sueños más profanos
Depravados se ocultan en mi seno los hombres más dolidos
Cual niño arrepentido derramaba lágrimas aquel joven
Desnudo en su alma magullada
Mientras balbuceaba estas palabras tristes:
“- Oh musa mi desprecio no es oculto ante tu carne que envenena mi mente,
me creí libre al verte y preso al amarte, no espero otra cosa más tonta que alejarme de tus ojos que hipnotizan, cura mi dolor con tu placer, cual droga desconocida me aleja por momentos de mi ser tedioso y olvidado por las penas de mi vida, no es más patético aquel que ignora tus encantos, que el otro que cae vencido en tus brazos, cúbreme de caricias andrajosas mientras el sueño me alcanza, desesperado olvido quien soy y si alguna vez te quise.”
Así cae el joven en sueños desconocidos mientras una sonrisa se desdibuja en sus labios
lo observo cual madre que vela el sueño de su niño,
el deseo me lleva por el océano de sensaciones olvidadas mañana sólo será mañana
hasta que la muerte me alcance sin aviso,
el placer que entrego no es otro más miserable que aquel ser reprimido de dolor,
superficial me alejo y me voy en trazos lúgubres la noche me envuelve
dejando un poco de mí en aquellas manos jóvenes
mi piel lleva marcas pero más las lleva mi alma que transita sola por el camino a la muerte indecisa.
Depravados se ocultan en mi seno los hombres más dolidos
Cual niño arrepentido derramaba lágrimas aquel joven
Desnudo en su alma magullada
Mientras balbuceaba estas palabras tristes:
“- Oh musa mi desprecio no es oculto ante tu carne que envenena mi mente,
me creí libre al verte y preso al amarte, no espero otra cosa más tonta que alejarme de tus ojos que hipnotizan, cura mi dolor con tu placer, cual droga desconocida me aleja por momentos de mi ser tedioso y olvidado por las penas de mi vida, no es más patético aquel que ignora tus encantos, que el otro que cae vencido en tus brazos, cúbreme de caricias andrajosas mientras el sueño me alcanza, desesperado olvido quien soy y si alguna vez te quise.”
Así cae el joven en sueños desconocidos mientras una sonrisa se desdibuja en sus labios
lo observo cual madre que vela el sueño de su niño,
el deseo me lleva por el océano de sensaciones olvidadas mañana sólo será mañana
hasta que la muerte me alcance sin aviso,
el placer que entrego no es otro más miserable que aquel ser reprimido de dolor,
superficial me alejo y me voy en trazos lúgubres la noche me envuelve
dejando un poco de mí en aquellas manos jóvenes
mi piel lleva marcas pero más las lleva mi alma que transita sola por el camino a la muerte indecisa.
La espera.
Aún era temprano, la Luna celosa apenas se hacía notar. Ël la esperaba con ansias joviales ya no era un niño, no, pero seguían sus ojos claros denotando esa emoción propia de un inocente. La cena recién preparada inundaba la casona con aromas agradables a mezclas frescas, orgullo de aquel chef descolorido y sin esperanzas. Cómo un ser tan desdichado puede seguir creando algo tan sabroso mientras la espera lo atañe más que ninguna otra cosa. Observa por la ventana, la calle vacía, ese lugar que tanto recorrieron juntos en aquellas tardes otoñales donde el amor vibraba como recién entrada la primavera. Veía a los fantasmas sonrientes que lo ignoraban desde esa calle, felices en su travesía olvidada. Las horas pasan frente al pobre diablo como rocas pesadas que se amontonan en la playa con el paso de los años, el aire empieza a enfriarse y no hay aroma en la noche que llene la casona vacía de sueños. Entonces reacciona en medio de sus cavilaciones y recuerda que ella no está, ni estará nunca más. Ya que el frío invernal a birlado su vida un día inesperado dejando al pobre desgraciado en la soledad sin fin. Agotado se sienta en la mesa, transpira y llora, su pecho se agita en un vaivén, desea la muerte más que nada para poder contemplar una vez más la hermosa sonrisa de su mujer. Finalmente la muerte lo toma por la espalda, con un frío desconocido lo abraza, mientras su corazón late cual fugitivo en búsqueda de una salida negada… abre los ojos enajenado y despierta…en su cama junto a ella, su amada, siempre estuvo ahí pero nunca pudo verla ahora simplemente sabe que la ama.
Despedida.
Despedirte sería decirte perdida en la más dura sinceridad, que no quiero que te vayas, ni que te quedes, solo que estes aquí en mi compañía decadente que se regocija con tu breve estadía.
Grito
Barricadas de hombres amontonados
Impidiendo el paso al cambio
Violencia desatada por millares
Fulgor en los ojos casi fanáticos
Amigos! ¿llegó la resistencia?
¿Llegó la revolución?
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